El Mosquitero

Un bloguer-camionero. Sin más…

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Conciliación laboral y oficios

Durante toda la semana he estado escuchando los pros y contras de la decisión de liberalizar los horarios de los comercios. Yo, que soy alguien que no tiene conciliación laboral posible por su trabajo, divido mis ganas de entrar al trapo del debate en la disyuntiva de defender a quienes van a perder la poca que les quede y quienes se alegran de que otros tantos prueben de la medicina con la que lo atiborran a uno. Me explico.

Yo no leo nunca a nadie que diga que hay que defender a los camioneros y evitar que pasen toda la semana fuera porque no ven a sus mujeres e hijos. Ni tan si quiera a nadie que defienda que un camionero no puede estar más de dos noches seguidas fuera de casa. Ni aún comprendiendo que si las mercancías cambiaran de transportista cada muy poco tiempo se crearían infinidad de puestos de trabajo de la noche a la mañana.

Cuando de pedir y exigir se trata, los interesados solemos olvidarnos de los derechos de los demás. Un ejemplo claro sería el de quienes defienden que los comercios deben estar abiertos a las tres de la mañana para que un abrazafarolas pueda comprarse una corbata. Otro, que es el que a mi me per toca, sería el de quien tras comprar una mercancía en Alemania por ejemplo, exige a la agencia de transportes que ésta esté a la puerta de su casa a dos días vista como máximo. En los dos casos habrá un desgraciado, por no llamarlo de otra forma, que no tendrá derecho a conciliación laboral que valga. Y eso es lo que hay que mirar siempre antes de opinar de estas cosas.

Claro que ahora podría venir alguien a decirme que es que el que se hace camionero ya sabe a qué trabajo va a destinar su vida. Y a ese mismo tipo yo le diría que las dependientas, de ahora en adelante, también. Eso o haciendo del diálogo nuestra bandera, podríamos comenzar por borrar la inmediatez que llevamos inoculada en sangre y aceptar que si bien es cierto que no todos los trabajos pueden tener conciliación laboral, sí que habría que conseguir que ésta fuera al menos lo más extensa posible, al tiempo que se defienden los logros conseguidos a lo largo de los tiempos.

Yo no digo ni que sí ni que no a lo de los horarios comerciales, sólo les dejo el punto de vista inconexo de un tipo que lo más cerca que ha visto en su vida la conciliación laboral ha sido mientras la tecleaba en éste blog humilde y malpagado.

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De mear y no lavarse después

Sin duda alguna pocas cosas hay en esta vida que los hombres, y utilizo esta expresión en su término netamente masculino, no hayamos aprendido como algo necesario de toda necesidad en lo que pertoca a la higiene propia y ajena. Y pongo en liza la cuestión ajena, porque servidor se pone muchas veces en la situación de pensar quien habrá sido el que tocó por última vez el pomo de la puerta del servicio público en el que se presta a entrar y si por casualidad el susodicho habrá accedido a cumplir con las normas básicas de higiene personal que lo obligan a uno a lavarse las manos, cuanto menos, después de hacer las aguas menores.

La realidad, la triste realidad que lo encadena a uno al pilón del espanto y el asco en su vertiente más exagerada, nos dice que pocos, poquísimos ciudadanos que se hacen llamar seres humanos, tienen a bien cumplir con la higiene personal y ajena, puesto que secan sus dedos de las pocas gotas que les salpican en su micción particular, con un insuficiente y espantoso movimiento de manos en rápido frotamiento contra el lateral de los pantalones, que no hace más que agudizar la infamia que representa la insensibilidad, la guarrería y el abandono personal al que se abandonan a ellos y a quienes les suceden en la utilización de los servicios públicos.

Hay veces en las que uno piensa que tal vez no debería existir ni un solo destino que nos llevara más allá de tres calles de nuestro water particular. Así al menos nos evitaríamos tener que comulgar con la cochambre de algunos que, lejos de los servicios que habitualmente utilizan y apartados de las miradas de quienes los suelen conocer, disfrutan revolcándose en su propia mierda mientras la esparcen alrededor para que otros desprevenidos visitadores de servicios públicos puedan sin saberlo disfrutar lo mismo que ellos.

Dedicado a todos esos que visten tan bien y que después de mear, lejos de lavarse las manos, salen del servicio dispuestos a ofrecer un apretón de manos al amigo de toda la vida que se encuentran en plena calle. Guarros, que sois unos guarros.

Fin y comienzo

El último día de las vacaciones suele ser siempre bastante tumultuoso, dado al abrazo de la nostalgia, la pena y la añoranza, y siempre teñido de una querencia dada al enojamiento, el enfado y la subida súbita de bilis por la garganta. Cabrea, sin más esto de que se te acaben las vacaciones. Más cuando hasta hace una semana éstas no finalizaban hasta el Viernes, pero oh! casualidades de la vida, apareció un viaje a Vitoria que nadie más que tú, oh! gran conductor de primera es capaz de realizar. Aún así las cosas la vida continúa su indomable camino hacia una muerte segura. El mundo continúa con su vertiginoso giro continuo sobre su propio eje, del mismo modo que lo hace el Sol sobre el suyo.

Sol, esa palabra que hasta hace unos meses no sera más que la simple nomenglatura de la estrella que nos da la vida y que hoy comparte significado con el de una plaza tomada por un movimiento ciudadano. Es curioso que se decidiera tomar precisamente esa plaza. Y no por las implicaciones políticas que ello traía consigo (no en vano es la casa de Esperanza), sino por el sentido metafórico del mismo. La plaza que en la versión del universo #15 arroja luz sobre una ciudadanía perdida para recuperar el poder que le robaron desde los órganos políticos.

Y así, metafóricamente hablando, nos encontramos también que en el propio movimiento, y partiendo de esa misma plaza, existe también un fenómeno llamado erupción Solar que como su análogo astronómico, es perjudicial para quienes se topan con él sin quererlo. En el caso terrenal del #15m las erupciones solares serían anarquistas, perroflautas y demás escoria civil que no busca en el movimiento más que la oportunidad de endiñarnos a los demás algún que otro gol desinteresado.

Pero qué les voy a contar a ustedes. Pensar en el Sol y tener sólo presentes las erupciones solares es de tan necios como pensar en el #15m y ver solo maleantes y perroflautas. El movimiento es necesario porque arrastra consigo a toda una ciudadanía anquilosada que de otra forma no sabría salir a la superficie. Somos animales comunitarios y ello nos impide actuar de forma resuelta e individual. También somos cobardes. Necesitamos el amparo de cuantos más mejor para hacer lo que se supone deberíamos haber hecho hace ya años.

Y por eso hay que dar una oportunidad al movimiento aunque luego critiquemos lo que no nos guste del mismo. Eso sí queridos amigos, cuidaos de Sindicatos y políticos pancarteros porque ellos, sin duda alguna, son peores que las erupciones solares. Eso sin duda.

En fin, que se me acaban las vacaciones. Al menos, queridos amigos, tuve el privilegio de disfrutarlas. Otros sencillamente ni siquiera soñaron con ellas, o en su caso, hubiesen renunciado gustosamente a las mismas con tal de tener un trabajo al que agarrarse.

Pd:

Hacia las doce de la mañana me han llamado desde la empresa. No hay viaje a Vitoria y hasta el Viernes no comienzo a trabajar. Son las cosas de la crisis y una parte del contrato que firmé hace ya un año y medio; “disponibilidad horaria completa”.

Diciendo sin decir

Les voy a decir una cosa que tal vez nunca lleguen a adivinar pero que leyendo entre líneas podrán vislumbrar. Hace mucho tiempo servidor de ustedes podría haber escrito aquí cualquier calamidad que se le hubiese ocurrido y nadie, absolutamente nadie, se hubiese dado por enterado.

Más hoy en día, con la repercusión que los escritos de uno ejercen sobre quienes a su alrededor ven la vida pasar, poner negro sobre blanco los pensamientos o las noticias de su día a día es un acto peligroso que conlleva para algunos una pequeña falta de discreción que en estos momentos desean sobre todas las cosas.

Tener una buena noticia que darles a todos ustedes y no poder hacerlo porque ello incumpliría una condición que me fue impuesta para conseguir lo acordado, es una prueba descomunal de esfuerzo para quien de decir lo que pensaba hizo su razón de ser.

Desde luego no me han ofrecido escribir en un periódico ni nada parecido. Lo mío es más modesto, más terrenal podríamos decir. Y puede que lo descubran ustedes a través de otros canales que sí pueden ser consultados por sus señorías, dado que los conocidos poco o nada frecuentan esos antros dospuntoceristas o a través de pequeños guiños y pistas que se podrían dejar en la redacción del post.

Por tanto, espero se abstengan ustedes de especificar el porqué de las felicitaciones y aguanten hasta después del verano, en caso de no acertar a dar con la solución del enigma que éste Viernes les ofrezco, para brindarlas si en aquel entonces se acuerdan.

>Avisadme si me veis

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