El Mosquitero

Un bloguer-camionero. Sin más…

Archivos mensuales: abril 2013

Jóvenes sin futuro laboral y una firma

El dato del paro juvenil es para mear y no echar gota. Casi el sesenta por ciento de los jóvenes, con título universitario o sin él, no pueden acceder a un puesto de trabajo. Eso no sólo supone que no se puedan emancipar. Supone, por ejemplo, que al paso que vamos y con la fecha de jubilación y los años necesarios cotizados mínimos en aumento, esos mismos jóvenes a los que ahora damos palmaditas en la espalda no conseguirán cobrar el cien por cien de su jubilación. No hablamos ya de comprarse un piso, casarse o tener hijos…

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Yo decidí no hacer carrera y limitarme a trabajar con un camión. Hoy que soy padre no le desearía esto a mi hijo por nada en el mundo. Pero también veo a mi mujer, licenciada química en paro, que no puede más que agarrarse al clavo ardiendo de unas oposiciones que no tienen nada que ver con lo suyo como única salida laboral posible. Aún así preferiría que mi hijo estudiase a que siguiera mi camino. La salida no está en no estudiar, sino más bien al contrario, en transformar el tejido empresarial de este país de mierda.

La revolución que necesitan los jóvenes está en la tecnología. Su salida laboral en el emprendimiento. Su única esperanza reside en convertirse en sus propios jefes y llegar a arruinar a las empresas que durante años han impedido que este país transformara su modelo económico para industrializarse.

Una buena forma de comenzar con ello sería, por ejemplo, pedirle al Ministerio de Hacienda que dispusiera en la declaración de la renta de una nueva casilla junto a la de la Iglesia y las ONG’s para destinar lo recaudado a la I+D. ¿firmáis?

Pidiendo a los diputados españoles que obliguen a las redes sociales a denunciar los abusos de menores #limpialared

Acabo de firmar la petición que ha creado Marcelino Madrigal en Chage.org en la que se pide a los diputados españoles que obliguen a las redes sociales a denunciar los abusos a menores que se suceden a diario en ellas. Aunque no lo creáis aún hoy eso no se hace. En el blog de Marcelino podéis encontrar el texto íntegro de la petición.

Como bonus os dejo el documental que ofreció La2 Atrapados en la red.

En defensa de lo público pero con matices

El partido en el gobierno debería reflexionar sobre lo que quiere hacer con la sanidad pública. Debería replantearse cómo aligerar el coste de la misma, sí, pero no a costa de convertirla en un negocio privado. Yo soy un paciente del tan denostado ‘modelo Alzira’. He tenido la suerte de no sufrir ninguna de las contrariedades que denuncian los participantes en la marea blanca. Eso si, no dejo de reconocer que en un mundo capitalista como el que vivimos, la externalización tal cual la entiende el partido del gobierno puede abocarnos a un futuro sumamente incierto. Un futuro que, reconozcámoslo, bien podría ser el que éstos nos pintan.

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A un ciudadano como servidor, ni le convencen las políticas de Mariano en esta materia, ni lo hacen tampoco las convicciones de quienes las denuncian. No me los creo. A ninguno. Tal vez sea por culpa de la crisis. Esa que ha provocado que los ciudadanos de a pié aprendamos a leer entre líneas cuando alguien decide erigirse en altavoz de la sociedad. La misma que nos ha robado a todos la inocencia y nos ha llevado a ver el averno cerniéndose amenazante a nuestro alrededor. La cuestión es que cada vez que veo a los integrantes de las mareas proclamar a voz en grito las maldades de las decisiones del gobierno, me sale un sarpullido que me interpela sobre las verdaderas razones que pudieran existir para tales voceríos.

Lo curioso es que muchas veces la respuesta más sencilla suele ser la buena. Y sí, por norma general más que en nuestros derechos, que también aunque más bien por coincidencia tangencial, lo que esos ciudadanos defienden es sencillamente su puesto de trabajo. Así de claro.

Ocurre también que no son coherentes con lo que piden. No en vano en 2012 ocho de cada diez funcionarios prefirieron la sanidad privada a la pública. Así que no creo que lo que demandan se atenga exclusivamente al tan manoseado concepto del bienestar del conjunto de los ciudadanos, cosa que sería creíble si el dato anterior fuere falso, sino más bien a que temen por aquello por lo que todo ciudadano de bien teme, la pérdida de su trabajo.

Cierto, MUFACE lo pagan los funcionarios con una parte de su sueldo y otra que aporta el propio estado, pero no me reconozcan ustedes que no sería más sencillo para el resto de los mortales simpatizar con su causa si por lo menos, cuando nos explican sus posiciones, dejaran de dedicarse a politiquear omitiendo realidades y se abstuvieran de tomarnos el pelo con sus defensas farisaicas de una sanidad pública que ellos mismos rechazan, aún a costa de una pequeña porción de su salario mensual.

Cierto es también que ello más que apoyos les crearía contrarios. Pero al menos podrían salir a las plazas a manifestarse sabiendo que son coherentes con lo que piden y que no mienten al resto de ciudadanos para mantenerse en sus privilegios. ¿Verdad?

La marabunta del sí se puede

Es complicado comenzar a exponer un concepto cuando no se tiene ni remota idea de cómo abordarlo. También es culpa de ello el que en este blog las opiniones se demoren ya tanto en el tiempo. Que se haya acabado consolidando lo que antaño no fue más que un futurible con pocas posibilidades de hacerse realidad. Al fin y al cabo las opiniones que no se vierten en el momento en que nuestras cabezas las paren, suelen quedar relegadas al propio olvido por la sencilla razón de quedar obsoletas ya no sólo para nosotros mismos, sino también para quienes pretendemos que las atiendan.

Dicho esto, confieso que continúo sin saber cómo abordar lo que pretendo comentarles. El caso es que desde hace semanas me revuelvo inquieto al advertir que finalmente nuestra sociedad se ha convertido en una marabunta de seguidores cegados por el populismo callejero. Nos hemos convertido en ciudadanos que aceptan medias verdades sin pestañear, enarbolan banderas impostadas y gritan consignas aprendidas a la carrera por la mera razón de sentirse parte de algo mayor que su propia desgracia.

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No los culpo. Cuando una persona se hunde sin remedio en la desesperación y asiste horrorizada a la inoperancia de quienes le deberían socorrer, lo menos que se le puede permitir es que levante los brazos e intente asestarle a quien lo decepciona un mandoble angustiado que alivie su pesadumbre. Se le debe permitir que se cuestione sobre cómo está regido. Que se pregunte quienes viven gracias a él. Si está dispuesto a seguir consintiéndolo. A que se exaspere, y en un acto de impotencia, se abrace al clavo ardiendo de la desobediencia civil.

¿Pero son todos los que hacen esto hoy, ciudadanos de esos que acabamos de describir? Yo creo que no. Hay muchos que simplemente están ahí porque quienes gobiernan no son los suyos. Otros están porque simplemente ven una oportunidad de liberar su rabia sin que existan consecuencias. Otros, los más, se sienten obligados por la solidaridad. Y son esos, los últimos, los que más preocupan a un servidor de ustedes. Porque estos son ciudadanos honestos que creen, por puro seguidismo, que su deber es soliviantar a quienes los representan con escaramuzas y griteríos. Está bien posicionarse en favor de los desfavorecidos, de las verdaderas víctimas de la crisis, pero creo que nos sobrepasamos si al hacerlo violamos los derechos de otros.

Los escraches se acaban. Lo ha anunciado la PAH debido a que el PP ya ha dado carpetazo a la reforma hipotecaria. No acaban con ellos porque reconozcan que fueron un error. Los finiquitan porque han perdido la batalla. Y tras ellos esa miríada de ciudadanos queda sin su válvula de escape para la ira. Una miríada de ciudadanos que, y por eso me preocupan, aceptaron que lo justo era liquidar los derechos de otros sencillamente porque les convenía. Ciudadanos que se arrogaron el derecho a decidir qué derechos tenían otros sin que nadie más que ellos mismos y quienes los instigaban tuvieran voz y voto.

Son esos ciudadanos los que quedan. Esos los que han demostrado que cuando la desesperación cunde, cualquier remedio por antidemocrático y pavoroso que sea es aceptado como si tal cosa. Arropado sin lugar alguno para la reflexión. Ciudadanos carentes de ideas propias que vayan más allá de un relato ya inventado por otros. Versados en el arte de repetir hasta la extenuación lo aprendido sin reparar en lo que se vocea. Autómatas caídos en el error de creerse lo que les cuentan sin más cuestiones que las de los titulares expuestos.

Titulares. Al fin y al cabo los ciudadanos ya hemos pasado a ser lectores de titulares. Lo decía el otro día Juan José Millás, “el periodismo ha abandonado la calidad en la escritura y eso convierte al público en un lector de titulares”. La sentencia en sí es aterradora. La desgana de unos convierte a los otros en palmarios analfabetos andantes. El caso es que la culpa vuelve a ser finalmente del periodismo. Es el deja vú particular de un servidor de ustedes. Periodistas que abandonan la buena escritura para adherirse al placer del titular asombroso. Aleccionados en su más tierna infancia por profesores que ignoran lo que se supone deben enseñar en clase. Paladines selectos de la ignorancia supina que alcanzan el título universitario por pura cuota anual…

Me preocupan esos ciudadanos. No tanto los políticos, que juegan sus cartas como mejor creen. Al fin y al cabo vivimos en un país en el que el marujeo sigue siendo lo más visto en la tele a diario. ¿Qué podíamos esperar entonces de la ciudadanía?

Desahucios, expropiaciones e historia comparativa

Sólo una comparativa. Sigan este enlace que les dejo a continuación:

La junta podrá expropiar temporalmente viviendas para evitar su desahucio.

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado este martes el decreto sobre la función social de la vivienda, concebido como un “plan de choque para frenar la sangría social” que suponen los desahucios con medidas como la expropiación temporal por un plazo de tres años del uso de las viviendas “en inminencia” de desahucio “en caso de riesgo de exclusión social o amenaza para la salud física o psíquica de las personas”.

Ahora comparen con el difunto:

Y ahora recuerden lo que ocurría en este país cuando en 2009 el Partido Socialista Obrero Español aprobaba la ley del desahucio exprés.

La Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados ha aprobado hoy con competencia legislativa plena el proyecto de ley de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y la eficiencia energética de los edificios, que plantea el desahucio en un plazo “no superior a 15 días y sin ulteriores trámites”, en el caso de que los inquilinos no cumplan con el periodo acordado para el desalojo voluntario tras la sentencia judicial pertinente.

Saquen ustedes sus propias conclusiones y mediten sobre los escraches y a quienes están dirigidos últimamente. Tenemos la memoria muy corta señores. Demasiado diría yo. Y lo peor es que lo sabemos y lo fomentamos sin siquiera pestañear.