El Mosquitero

Un bloguer-camionero. Sin más…

La mujer del Cesar y Camps

Como reza la cita que Plutarco atribuye a Julio Cesar, la mujer del cesar no solo debe ser honrada, sino además parecerlo. Esta frase, sencilla pero demoledoramente implacable, es en estos días de resoluciones judiciales y paseíllos de togas que se arrastran por el fango de la judicialización mediática y las penas de telediario, un espejo en el que mirarnos que el anteriormente mentado Julio Cesar nos dejó para la posteridad al resto de los seres humanos. En realidad no sólo fue ésta la frase que Cesar nos dejó para la posteridad, sino más bien tres de las cuales ésta, por implacable, debería ser la tercera.

  • Iacta Alea Est (la suerte está echada)

Esta frase la pronunció nuestro amigo Cesar cuando, atravesando con sus tropas el rio Rubicón en el año 50–49 a. C., declaró la guerra a Pompeyo y por ende, dio comienzo la segunda guerra civil del imperio Romano. Lo mismo debió pasar por la cabeza de Camps cuando el pasado 21 de Julio del año pasado procedió a dimitir como presidente de la Comunidad Valenciana para poder defenderse en un juicio de las acusaciones de cohecho impropio que se le atribuían. Francisco, como Cesar en aquellos lejanos años, no tuvo otra opción que tomar la única vía que sus enemigos le habían dejado libre para salir del atolladero en que se encontraba. Cesar contaba con todo un ejercito que lucharía por él en la batalla, Camps ha tenido que conformarse con defenderse de las acusaciones con el único apoyo de sus familiares e incondicionales.

  • Veni uidi uici (vine, vi y vencí)

En el año 47 a. C. llegó Cesar a las puertas de Roma y refiriéndose a la batalla que había tenido lugar contra el Rey del Ponto, Farneces II, que tan solo resistió cinco días los embates del ejército del Cesar, pronunció una de las frases más famosas que ningún mandatario haya dicho jamás; “Vine, vi y venci”, en referencia clara a lo sencillo que le había sido derrotar al anteriormente mentado rey. El mismo paralelismo podríamos hacer hoy con la resolución judicial que ayer se refería a la persona de Francisco Camps en la que, para alegría de muchos y desgracia de otra no menos mayoría, el ex-president ha sido absuelto de todos los cargos que se imputaban. Camps creyó en su inocencia, se lo jugó todo a una carta, la del juicio, y ganó por goleada a quienes creyeron bailar hacía semanas sobre su tumba política.

  • Caesaris uxorem non solum honesta, sed etiam videtur (La mujer del Cesar no solo debe ser honrada, sino además parecerlo)

Esta frase, la última por su importancia y el paralelismo que mantiene con la actualidad de Camps y sus vicisitudes, no sería nunca dicha por el susodicho, sino que más bien debería ser asumida por quien hoy ostenta el poder en el partido de Francisco y que no es otro que Mariano. Cesar, cuando fue preguntado por el fiscal por las causas del repudio de su esposa, siendo como era que reconocía no conocer ninguno de los actos de los que se acusaba a Clodio (acusado en aquel juicio de acostarse con Pompeya), y sumándose a ello que nada de aquello podía ser probado de ninguna de las maneras, respondió a petición del fiscal; “porque mi mujer ni siquiera puede ser objeto de sospechas”.

Mariano tiene hoy el deber de atajar de facto cualquier pretensión que pudiera nacer de entre los acólitos de Camps y que pudiera engendrar la ilusión de una vuelta al albero político de un personaje, que si bien puede que sea inocente de los cargos que se le imputan, no goza precisamente de una imagen que lo avale y justifique. Francisco Camps ha sido declarado inocente, pero sus amistades, sus formas y en definitiva su imagen lo desacreditan para la función política. La frase del cesar, por implacable y por certera a la hora de describir los momentos del ex-president, merecen estar grabados en la retina pública para los eternos.

  • Veniunt non abiit (Han llegado pero no han pasado)

Y esta última frase, un extra que nos regala el adivino que anunció la muerte del Cesar al propio Cesar, sería una advertencia personal para mi siempre President Camps. Un día un adivino advirtió al Cesar de que se cuidara las espaldas en el idus de Marzo, que hoy llamamos “quince”. Llegado ese día y encaminándose el Cesar al Senado ya como ‘Dictador Vitalicio’ se cruzó con ese mismo adivino y le dijo entre bromas que “ya habían llegado los idus de Marzo y aún no había pasado nada”, a lo que el adivino contestó que sí, “habían llegado pero aún no habían pasado”. Hay que recordar que la historia cuenta que Cesar murió esa misma noche a manos de cuchillos de allegados y parientes.

El mismo Camps aún tiene pendiente con la justicia la posible financiación ilegal del partido, los excesos de la visita del Papa y los siete millones de euros otorgados a las empresas de la trama Gürtel durante su mandato. Demasiados flecos sueltos como para dejarse llevar por una embriagadora sensación de euforia que puede juegue, desde ya, en su contra.

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4 Respuestas a “La mujer del Cesar y Camps

  1. historiasdelahistoria 01/27/2012 en 13:37

    Demasiados paralelismo entre un de los grandes y un aprendiz de emperador con aires de grandeza.

    • Antonio E. Zafra 01/27/2012 en 22:42

      Cierto, pero todas las frases le pegan…

  2. Rhiannon 01/28/2012 en 3:21

    Si mis alumnos de latín fueran capaces de leer más de cinco líneas seguidas, les pondría de deberes leer tu estupendo post, para que vieran para qué sirve el latín. Pero ahora que lo pienso, probablemente ni siquiera sepan quién es Camps ni dónde está la Comunidad Valenciana…

    P.S.: Antes de que me odies y me eches de tu blog, permíteme que ejerza de profe de latín y te corrija: Alea iacta est, o si prefieres, Iacta alea est. En cualquier caso con “i”.

    • Antonio E. Zafra 01/28/2012 en 10:26

      Corregido! y que conste que yo de latín ni papa, que para conducir el camión no me lo pidieron ni en el examen ni en la empresa para contratarme jejeje. Pues te va a parecer extraño, pero lo vi así escrito en siete u ocho webs diferentes, por eso creí que estaba bien.

      Y no me recomiendes entre los alumnos, porque a decir verdad servidor, más que entenderlas, copió las frases y buscó su historia para amoldarlas a los tiempos que hoy corren por aquí jejeje

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