El Mosquitero

Un bloguer-camionero. Sin más…

Los atardeceres siempre fueron tristes

No hay nada como escribir un post dominguero como el anterior, lleno de buenas esperanzas y cursi hasta cierto punto, como para que unas horas después suceda lo que era impensable para la mayoría de los mortales; que Rajoy comience a llenar el TL de todos con propuestas salidas de las reuniones del Foro Popular de “Administraciones austeras y eficaces” en el que ha estado trabajando este fin de semana, y se tope uno con el desprecio de quienes, viendo que se hace realidad una reivindicación que le echaban en cara al hasta ahora perpetuo líder de la oposición, decidan huir hacia delante y desprecien, ninguneen y desdeñen lo que Mariano ha decidido obrar en fin de semana.

Si hay algo que servidor no entiende en todo esto, no es el sectarismo del que parecen enorgullecerse todos aquellos que simplemente han tomado de forma burlesca lo que un trabajo serio ha convertido en realidades y propuestas, sino más bien la tristeza que supone el ver que sin duda quienes más tienden a ofender, insultar y ultrajar al contrario, no son los propios políticos sino los acólitos que actúan a modo de altavoz y convierten su vida en una simple correa de transmisión de odio, simpleza y chanza inoportuna.

Que Rajoy decide callar y no abrir la boca; malo. Que por el contrario opta por escribir las cosas que piensa y pacta con sus propios compañeros y asesores del partido; malo.

A los políticos de hoy en día ya no les hacen falta asesores de imagen que les protejan, mediante ardides, de las miradas escrutadoras de un electorado potencial que basa sus decisiones en simples apariencias. La llegada de un falso dospuntocerismo disfrazado de seguidismo radical y acoso y derribos omnipotentes, ha convertido las simples frases de un orador en carne de cañón para fabricar #hastags y desvaríos varios que desvirtúan lo que bien hubiese podido convertirse en una herramienta de conversación que acercara a la realidad una especie de democracia directa y participativa.

El holgorio de una ciudadanía que se siente libre de insultar sin mediar palabra ninguna, a diestro y siniestro, sin atender a razones, sin espacio alguno para la reflexión, ha convertido la vida dospuntocerista en una especie de trinchera digital, que en lugar de acercar posturas, fomenta el distanciamiento, la radicalización y el fundamentalismo ideológico, transformando a sus usuarios en simples y genuinos perros rabiosos deseosos de asestar el mejor mordisco posible a cuanta presa contraria se precie de levantar la cabeza de entre sus piernas.

Por otro lado, hace mal Mariano comenzando su exposición con un “en los cien primeros días aprobaremos…” puesto que ello nos lleva a una sensación de festejo de una victoria prematura que podría convertirse en la venta de la piel del oso que aún no se mató y que acabó como el rosario de la aurora en aquellas ya lejanas elecciones generales de 2004. Transmitir propuestas no implica de ninguna de las maneras tener que hablar como si las elecciones fuesen un mero trámite para aposentar las posaderas en el sillón del despacho de la Moncloa. Hablar como si uno ya fuera presidente es peor que no decir nada.

Dicho esto, propuestas haberlas hailas, ahora solo falta que todos sepamos conversar para mejorarlas, ponerlas en marcha, o tumbarlas si es el caso. Pero no convirtiéndonos en simples peones de políticos que ya simplemente dejan que el desgaste dospuntocerista actúe sobre sus rivales. No haciendo el trabajo sucio que antaño ejercieran los Doverman de cada partido. No convirtiendo nuestros propios perfiles sociales en lugares virales encargados de convertir a nuestros lectores en embobados ciudadanos consumistas de más y más propaganda electoral convertida en opinión, burla y cachondeo al servicio del líder.

Ahora tenemos lo que muchos deseaban; la cercanía de los políticos al alcance de un clic y la posibilidad de conversación directa con ellos. Nunca antes la humanidad estuvo más cerca del inquilino de la Moncloa. No convirtamos esa cercanía en simple excusa para el insulto, la difamación y el aborregamiento supino que practican quienes solo desean orejas para sus parrafadas.

No a convertir la política en simple insulto.

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2 Respuestas a “Los atardeceres siempre fueron tristes

  1. Senovilla 09/30/2011 en 20:26

    Agradecerte amigo tu participación en el día de la FE, espero que sea un día grande.Un abrazo.

  2. Antonio E. Zafra 09/30/2011 en 23:57

    No hay de qué…

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