El Mosquitero

Un bloguer-camionero. Sin más…

Usuario anónimo en una Red Social

Hace unos días os enseñé una web en la que se analizaba el nivel de seguridad en Facebook, por lo que nos centraremos en esta Red Social para hacer visibles los peligros de encomendar toda nuestra información libremente y sin restricciones a cualquier usuario.

Pudiera parecer que incluir en un perfil de Facebook cuales son nuestros gustos, nuestras aspiraciones, el lugar en donde trabajamos o nuestro estado sentimental no fuesen peligrosos de ningún modo, pero lo cierto es que junto con esos datos hay otros que han sido subidos por nuestros amigos que dicen muchas más cosas de nosotros de las que en principio pudiéramos creer.
Por ejemplo, se puede subir una foto en la que se etiqueta a quienes aparecen en ella. Solo con ello un espectador anónimo puede asociarnos con quienes allí están, trazar lazos de amistad y comenzar a conocernos sin que nada sepamos de él. No olvidemos que en el Facebook tenemos creado un perfil personal de cada uno de nosotros que puede ser visitado por cualquiera.
El error no está en utilizar Facebook, sino no tenerlo abierto a cualquiera.
Imaginemos que nos creamos nuestro perfil de Facebook y hacemos lo que todo el mundo hace, dar permisos a todos para que puedan visitar no solo el perfil, sino también todo lo demás. En ese momento estamos permitiendo que un usuario anónimo sea capaz de ver todo lo que subimos a nuestro perfil sin restricción alguna. Si además nuestros amigos hacen lo mismo, nos seguimos los unos a los otros y quedamos en él para los fines de semana, ese mismo usuario anónimo tendrá todas las facilidades del mundo para conocernos casi mejor que la madre que nos parió.
Pero ahora imaginemos que ese usuario anónimo no es tan solo un vouyer inocente al que solo le interesan los cotilleos entre amigos.
Imaginemos que es un ladrón profesional. Con el acceso a nuestra cuenta podrá saber donde vamos, a qué hora lo hacemos, cuando estaremos ausentes, cuantas personas viven en nuestro domicilio, a qué nos dedicamos, cual puede ser el botín total del robo. Pero además de eso sabrá también cual es nuestro aspecto, el de nuestra casa, si hay o no animales, y la localización exacta. Se lo habremos dado todo hecho, tan solo deberá esperar el momento adecuado para actuar.
Y ahora imaginemos que el perfil que se está observando no es de una persona adulta, sino el de una adolescente.
Aquí entramos en un terreno bastante más escabroso que antes y es justo en el que Marcelino está poniendo todo su empeño para conseguir, que quienes tienen posibilidades de repararlo, lo hagan sin dilación. Dirá alguno que éste solo se ciñe a Live Spaces, pero la realidad es que este problema no solo se da allí, sino también como él mismo dice, en todas las Redes Sociales que se crean.
Pero volvamos al tema. Imaginemos que el perfil es el de una adolescente. Ella inocentemente crea su perfil, indica cual es su localidad, pone una foto suya y comienza a agregar gente de su cuadrilla que va aumentando exponencialmente hasta que todo su circulo próximo queda registrado en su perfil con las etiquetas que a cada uno decide ponerle.
Esto ya no hay que imaginarlo, así que actuaremos tan solo con la deducción de la lógica. Las amigas salen de fiesta, de botellón normalmente, y se hacen unas fotos picantes entre ellas. En teoría son solo para ellas, pero finalmente deciden subirlas al Facebook porque es lo que mola. Automáticamente esas fotos ya no son solo suyas, sino de todos los que puedan acceder a su perfil. Si éste fuese uno cerrado a quienes no fueran admitidos como amigos por su administradora no habría problema, pero recordemos que al principio ésta chica decidió dar permiso a todo el mundo porque era lo que todo el mundo hacía.
Ahora tenemos a un usuario anónimo, que tiene toda la pinta de ser un depredador sexual, pegado a la pantalla de un ordenador en la que no deja de tejer una tela de araña que acabará con nuestra inocente usuaria de víctima. Éste desalmado, por llamarlo de alguna forma, comienza a observar las actualizaciones tanto de esta niña como de sus amigos. Aprende a identificarlas físicamente, no olvidemos que en las fotografías se etiqueta a la gente, descubre cuales son los gustos de todos y memoriza cuales son las pautas de cada uno de sus posibles objetivos. Ve cómo se expresan dado que no solo de fotografías adquiere información, sino también de los escritos y los vídeos que suben. Las comienza a conocer mejor que nadie y ellas, lejos de saberlo, permanecen en la ignorancia.
No piensan que las están observando.
No lo saben. Ellas lo suben a su Facebook y creen que allí no hay nada malo. Desconocen la realidad y se creen protegidas. Día a día dan información a ese depredador que permanece agazapado mientras elige cual de todas las amigas será su víctima. Sin saberlo, tanto ella como sus amigas le ofrecen una información vital que le ayudará en su cometido. Un día una niña será violada, miles de sus fotos serán parte de la colección de un pedófilo y decenas de usuarios, a los que ella no les habría dicho nunca ni su nombre, lo sabrán todo de ella.
Y ese el peligro real de las Redes Sociales, el descontrol total de la información que decidimos subir a ellas.
Cada vez que etiquetamos a alguien en una fotografía. Cada vez que lo nombramos. Cada vez que aparece en uno de nuestros vídeos, le robamos esa privacidad que nosotros mismos nos quitamos. Ofrecemos toda la información necesaria para que cualquiera pueda actuar contra nosotros con impunidad. Ofrecemos a desconocidos lo que en la vida real no consentiríamos. Y lo malo es que nin guno nos damos cuenta de que esa línea que separaba Internet de la realidad se ha difuminado con las Redes Sociales. Hoy en día éstas son nuestro timeline personal. Y a través de ellas, si nuestros niveles de seguridad del perfil no están correctamente configurados, cualquiera puede utilizar la información que subimos a ellos para actuar en nuestra contra del modo y forma que le de la gana.
No son malas las Redes Sociales, eso es cierto, pero su mala utilización sí que puede tener efecto desastroso en la vida de cualquiera de nosotros. Por ello lo mejor es configurar bien los permisos y no subir información de nadie del que no tengamos permiso. Y en información entran fotografías, referencias escritas y vídeos varios.
Y otro día hablaremos de lo que Google puede saber de nosotros…que esos sí que lo saben todo de todo. Incluso si navegas con ese filtro de privacidad que utilizas para visitar las páginas guarras…
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