Hace un tiempo hablé sobre las actualizaciones en los blogs y el quebradero de cabeza que suponían para mi las supractualizaciones de los mismos en mi lector de feeds. Básicamente no me arrepiento de nada de lo dicho en aquella entrada salvo de un párrafo de un par de líneas que ahora, tras estar casi una semana y media en casa, creo que debo rectificar. El párrafo en cuestión es este:

Simplemente me gustan las cosas sencillas. Y que mejor que un blog que actualiza solo una vez al día, para facilitar a sus lectores la lectura y la posible conversación entre los mismos en la entrada en cuestión.

Bien, y te preguntarás el porqué uno se rectifica a si mismo. La verdad es que siempre pensé que un blog que se actualizaba demasiado era un blog que solo escribía paja. Eso, tras pasar esta semana y media en casa, se ha producido en mi propio blog. Y como comprenderéis, uno no puede llamar paja a lo escrito por él mismo…jejeje

El caso es que llevo toda esta semana en casa, y eso ha provocado una actualización masiva del blog. Desde hace una semana llevo actualizando el blog de tres a cinco veces al día…y eso que aún me corto un poco y guardo borradores.

Como habéis podido comprobar, este hecho es una clara contradicción con lo escrito en ese párrafo, por lo que merece de mi persona una clara rectificación al respecto. Espero así que me disculpen todos aquellos que no estuvieron de acuerdo conmigo en aquel momento y que sintieron que me metía con ellos.

Creo que se el porqué llegué a aquella errónea convicción sobre las actualizaciones.

Evidentemente cuantas más posibilidades de estar conectado a tu blog, más probabilidades de que encuentres algo que contar a los lectores y por ende, más entradas que publicar en un mismo día. No significa esto que lo escrito sea solo paja, si no que has tenido más tiempo para elegir qué cosas contar.

Esto chocaba frontalmente con mi estilo de vida, ya que las posibilidades de escribir en mi blog se limitaban a las horas de después del trabajo, la media tarde y algo de la noche. Eso limitaba y mucho mi capacidad para leer blogs y las posibilidades de encontrar cosas sobre las que dar mi opinión.

Ahora, tras una semana y media en casa, confieso que el ritmo que yo daba por bueno, de una entrada al día, para alguien que se pasa tres o cuatro horas frente a su blog, es algo imposible de cumplir, puesto que las posibilidades de hablar de una u otra cosa se multiplican.

Así que recupero de nuevo a todos aquellos blogs que desprecié para mis feeds y suplico un humilde perdón a aquellos que sintieron que mis palabras iban dirigidas a ellos.

Un saludete y recordad, a veces hay que rectificar, aunque los demás no lleguen a comprender el porqué lo hacemos.