Ellas son Anorexia y Bulimia, dos jovencitas que se pasan el día en los vomitorios y escondidas tras las puertas de los comedores, mientras aguardan aterradas ante la posibilidad de aumentar su peso en unos míseros gramos. Ana y Mía, así les llaman ellas a estas dos enfermedades.

Ni si quiera sabía que estas dos lacras de la salud pública y más concretamente de muchas jovencitas (y algunas no tanto), tenían estos dos seudónimos para referirse a ellas en la red. Y es que si la red es muchas cosas buenas…también lo es muchas malas.

Navegando por ahí he encontrado el blog de Raúl (Mil veces adiós...), en el que me he encontrado por primera vez con ellas y he visto la aceptación de las mismas entre la juventud que navega por la red hoy en día. En mis tiempos a mi abuela le hubiese costado un suspiro el decirles que lo que les hacía falta era pasar el hambre que da una guerra…que se hubieran comido hasta las pieles de las patatas.

El caso es que tras leer ese estremecedor artículo, he recordado la Carta a una Anoréxica, entrada que escribí allá por Noviembre del año pasado, a cuenta de dos blogs de Spaces que promovían tales deficiencias alimenticias, los dos cerrados en este momento.

También me ha recordado que el problema de que estas enfermedades persistan y acaben socavando la autoestima de estas personas es la propia educación que la sociedad les ofrece, primando la belleza sobre los demás valores de la vida y que queda retratado fielmente en este vídeo que ahora os dejo de nuevo y que enlacé en la entrada dedicada a dicho tema de Los estándares de la Belleza.

Una vez recordado todo aquello que sobre estos temas había escrito, he continuado bloqueando por ahí y para pasmo de mi persona he leído la entrada que Marcelino había escrito refiriéndose a este mismo tema y en el que se han puesto una serie de enlaces (casi todos de blogger (dios en qué plataforma me he metido!!!)) en la que aparecían decenas de blogs dedicados a promover dichas enfermedades.

No se como se puede cambiar esto, pero creo que todas las plataformas de blogs deberían eliminar ese tipo de blogs a la primera denuncia. No puede ser que chicas que viven pendientes de un vomitorio, puedan influir en otras que están a punto de caer al mismo hoyo que ellas y que encima sean las plataformas de blogs las que les cedan un espacio con el que destruir la vida de más jóvenes.

Increíble que esto se tenga que decir, pero la censura algunas veces protege al resto de las personas. Y la censura que elimina contenido asesino, como lo es este, no es solo bienvenida por el que esto escribe, si no también por todos esos padres, hermanos, tíos, abuelos, amigos y compañeros de clase de todas aquellas chicas que estén a punto de caer entre las zarpas de semejantes monstruos de la red.